El presidente de Paraguay, Santiago Peña, fue destituido de su cargo por el Congreso tras un juicio político que lo declaró responsable del colapso del Banco Ueno. La Cámara de Senadores aprobó su destitución con 44 votos a favor, un día después de que la Cámara de Diputados hubiera aprobado por unanimidad el juicio. Peña no asistió a la sesión, en la que sus abogados representaron su defensa.

El juicio político se inició tras el cierre del Banco Ueno, que dejó en dificultades a miles de ahorradores y afectó a empresas y futbolistas que tenían cuentas en la institución. Los diputados acusaron al presidente de un desfalco de 1 200 millones de dólares, lo que debilitó su apoyo en el Congreso. La investigación sobre el caso se amplió, mientras los ahorristas protestaban por el congelamiento de sus depósitos.

El escándalo de Ueno Bank ha debilitado la confianza en el gobierno paraguayo. La destitución de Peña marca un punto de inflexión en su mandato, que enfrenta críticas por la gestión de la crisis financiera. La situación refleja una crisis de confianza en las instituciones y un desgaste político que ha llevado a la caída del mandatario.