El presidente de Paraguay, Santiago Peña, anunció su renuncia tras el colapso del banco digital Ueno Bank, que provocó una crisis financiera y política. El Banco Central intervino el banco por problemas de solvencia y irregularidades crediticias, dejando a casi tres millones de ahorradores sin acceso a sus ahorros. La situación derivó en 27 imputados y un juicio de destitución contra el mandatario.

La crisis se intensificó cuando el ministro del Interior, Enrique Riera, renunció a su cargo, señalando una ruptura interna en el gobierno. A pesar de la renuncia, el Congreso de Paraguay rechazó la salida del presidente y decidió iniciar un juicio político. La situación ha generado una gran inestabilidad en el país, con la moneda local, el guaraní, que se devalúa y registra una caída del 8,17% en cinco días.

El escándalo comenzó con requerimientos bancarios y se transformó en una crisis que puso en peligro la estabilidad del gobierno. El Ueno Bank, considerado un símbolo de modernización financiera, se convirtió en el epicentro de una operación que involucró a altos funcionarios y generó una pérdida de confianza en la institucionalidad. La crisis política ha afectado al Partido Colorado, que ha gobernado Paraguay desde 1947, excepto entre 2008 y 2013. La situación sigue en evolución, con el juicio político como la principal consecuencia del escándalo.