En Perú, los primeros 100 días del mandato de la presidenta Dina Boluarte, hija del ex presidente Alberto Fujimori, no han mostrado una reducción sostenida en el número de homicidios, según el Registro Nacional de Defunciones. La presidenta asumió el cargo el 28 de julio de 2023 bajo el lema "Vuelve el orden", promoviendo una agenda de seguridad y estabilidad.
Las cifras oficiales indican que el número de homicidios no ha disminuido de manera constante durante este periodo. Aunque se han implementado medidas de seguridad en algunas zonas, las autoridades no han logrado un descenso significativo en la tasa de crímenes. La situación persiste como un desafío para el gobierno, que enfrenta una alta violencia en ciudades como Lima y Arequipa.
El contexto político en Perú se complica por la herencia del ex presidente Fujimori, cuyo mandato (1990-2000) fue marcado por la violencia y la corrupción. La presidenta, que se presenta como su heredera política, busca reafirmar el orden y la estabilidad, pero la realidad indica que los desafíos persisten. La situación refleja una tensión entre las promesas de seguridad y los resultados reales en la reducción de la violencia.

























