El presidente de Paraguay, Santiago Peña, renunció este viernes tras ser destituido por el Senado en un juicio político de apenas 10 horas. La decisión se tomó tras la caída del Banco Ueno, que dejó a más de la mitad de la población sin acceso a sus fondos. El Banco Central había ordenado la liquidación del banco tras detectar que su índice de solvencia había caído por debajo del 50% del mínimo exigido.
El juicio político fue motivado por acusaciones de responsabilidad en el fraude financiero del Ueno Bank, que involucró a ocho directivos del banco y otras 19 personas vinculadas a empresas investigadas. La fiscalía detuvo al presidente tras su destitución, acusándolo de corrupción. La crisis financiera derivó en la renuncia del mandatario, quien fue acusado de haber permitido la falta de regulación que condujo al colapso del banco.
La situación se agravó cuando el Banco Central dispuso la resolución del banco, lo que dejó a millones de clientes sin acceso a sus cuentas. El nuevo presidente, Pedro Alliana, prometió compensar plenamente a las víctimas del descalabro financiero y priorizar la devolución de fondos a los sectores más vulnerables. La crisis refleja una falta de regulación que permitió la cooptación del Estado por intereses económicos, según el editorial de El Espectador. La situación pone de relieve la necesidad de una separación entre poder político y económico, como señaló Claudia Sheinbaum tras la crisis.























