Pedro Alliana asumió el cargo de presidente de Paraguay el 15 de diciembre, tras la destitución de Santiago Peña, quien fue removido por el Senado por su gestión en la quiebra del Banco Ueno. La crisis financiera que afectó al país se profundizó con el colapso del banco, que dejó sin ahorros a millones de ciudadanos. Alliana, quien sobrevivió al cáncer, se presentó como figura de estabilidad en un momento de inestabilidad política y económica.
El expresidente Santiago Peña fue acusado de delitos relacionados con el manejo de fondos públicos y el colapso del Banco Ueno. Un juez ordenó su prisión preventiva, argumentando que como exmandatario, posee información sensible sobre temas como el crimen organizado. La Fiscalía también solicitó medidas cautelares contra Peña, mientras se investiga su responsabilidad en el caso.
La transición presidencial se produjo en un contexto de protestas generalizadas tras la quiebra del banco, que generó una crisis de confianza en el sistema financiero. Alliana prometió restablecer la confianza en el sistema y garantizar la recuperación de los ahorros de los ciudadanos. Venezuela expresó su apoyo a la nueva administración, reafirmando su compromiso con la estabilidad y la cooperación entre ambos países.
La situación refleja una crisis institucional en Paraguay, donde la gestión gubernamental ha sido cuestionada por su impacto en la economía y la confianza pública. La destitución de Peña y la asunción de Alliana marcan un cambio en la dirección del país, aunque el desafío principal sigue siendo la recuperación de los ahorros afectados por el colapso del Banco Ueno.



















