Emmanuel Macron condenó los disturbios que sacudieron varias ciudades de Francia, expresando "ira y vergüenza" ante la violencia registrada. El presidente francés acusó a grupos de extrema izquierda de desatar una ola de disturbios que dejó miles de personas detenidas y heridas. En declaraciones públicas, Macron anunció medidas para reforzar la seguridad en el país y prometió transparencia sobre la actuación de las fuerzas de orden público.
Las protestas, que se intensificaron en la semana pasada, se manifestaron en múltiples ciudades, con saqueos y enfrentamientos entre manifestantes y policía. Según informes oficiales, más de 10.000 personas fueron detenidas y al menos 200 heridas en los primeros días de disturbios. Macron rechazó cualquier forma de violencia y llamó a la calma, insistiendo en la necesidad de una respuesta firme pero justa.
Estos disturbios son parte de una serie de protestas que han sacudido Francia en los últimos meses, motivadas por descontento social y económicos. El gobierno ha estado bajo presión para mejorar la gestión de las protestas y garantizar la seguridad ciudadana. Macron ha mantenido a su ministro de Interior, Laurent Nuñez, en su cargo, pese a la intensidad de los disturbios, y ha anunciado nuevas estrategias para prevenir futuras manifestaciones violentas.























