El presidente francés, Emmanuel Macron, condenó los disturbios que sacudieron el país durante la jornada del sábado, en la que miles de manifestantes causaron destrozos en varias ciudades. Según informes, al menos 2.400 personas fueron detenidas y 1.000 policías resultaron heridos en el conflicto. Las protestas, que se desarrollaron en todo el territorio, se concentraron principalmente en las grandes ciudades, donde se registraron enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad.
Macron habló por televisión para expresar su "ira y vergüenza" ante la violencia y los saqueos. Afirmó que los responsables de los actos "pagarán" y "responderán" de sus acciones. Además, anunció medidas para reforzar la seguridad y prometió transparencia sobre la actuación policial. Las autoridades han confirmado que se están investigando los hechos y se tomarán acciones legales contra los responsables.
Las protestas, que tuvieron su punto más intenso el 17 de octubre de 2026, reflejan un malestar ciudadano generalizado. Los manifestantes exigen una mejora en la gestión gubernamental y una respuesta más eficaz a las necesidades económicas y sociales. A pesar de la violencia, las autoridades insisten en que el orden debe restablecerse, y los partidos políticos se preparan para nuevas elecciones. La situación sigue siendo delicada, con el riesgo de que los disturbios se prolonguen en las próximas semanas.
























