El presidente francés Emmanuel Macron enfrenta críticas por asistir a un concierto de la cantante Celine Dion mientras el país vive una segunda jornada de disturbios y protestas. Las autoridades informaron que al menos 2.000 personas fueron detenidas durante los enfrentamientos, más de 600 policías resultaron heridos y un joven de 17 años perdió una mano tras una explosión de una granada.

Macron expresó su "ira y vergüenza" por los saqueos y disturbios en varias ciudades. En un comunicado, el mandatario anunció medidas para reforzar la seguridad y prometió transparencia sobre la actuación policial. Sin embargo, su presencia en un evento cultural durante la crisis ha generado reacciones en las redes sociales y entre activistas.

Este escenario se produce en un contexto de creciente descontento social en Francia. En las últimas semanas, las protestas han cobrado fuerza por demandas de mejoras en la economía, empleo y condiciones de vida. Las manifestaciones, en parte inspiradas por movimientos internacionales, han sido acompañadas por actos de violencia y descontento hacia las autoridades.

La situación ha generado una polarización en el país, con algunos sectores exigiendo reformas profundas y otros llamando a la calma. A pesar de las medidas anunciadas, la tensión persiste y el gobierno enfrenta desafíos para restablecer el orden y la confianza en la administración pública.