El gobierno estadounidense ha decidido suspender las sanciones aplicadas al sector energético ruso. La medida, aprobada por ley, permite al magnate republicano imponer aranceles del 100% a los principales compradores de petróleo y gas rusos.
La suspensión de las sanciones se produce tras una negociación entre Estados Unidos y Rusia sobre el comercio de hidrocarburos. Según las fuentes, el acuerdo busca facilitar el acceso de Rusia a mercados internacionales, aunque sin comprometer las políticas de sostenibilidad.
Estas sanciones habían sido impuestas como parte de las medidas económicas contra Rusia tras la invasión de Ucrania. La decisión refleja una evolución en la política comercial estadounidense, que busca equilibrar las presiones geopolíticas con las necesidades de abastecimiento energético. La medida no afecta directamente a los consumidores estadounidenses, pero podría influir en los precios internacionales de petróleo y gas.




























