Trump ha declarado el estrecho de Ormuz como "nuevo territorio estadounidense", aumentando la tensión entre Estados Unidos e Irán en una zona clave para el transporte mundial de petróleo. Esta afirmación se produce tras la expiración del acuerdo de junio entre EE.UU. E Irán, que permitía una tregua en las tensiones. El presidente ha publicado un mapa que muestra la ruta marítima bajo bandera estadounidense, asegurando que Washington controla quién puede atravesarla.
Esta postura ha sido respaldada por declaraciones anteriores de Trump, quien ha insistido en que el estrecho es ahora propiedad estadounidense tras "derrotar a Irán". A la vez, ha rechazado cualquier contacto con Irán, manteniendo el bloqueo naval en la zona. La medida ha generado preocupación por la seguridad del transporte de petróleo, ya que el estrecho es uno de los principales corredores marítimos del mundo.
La tensión ha influido en los mercados, con el crudo Brent subiendo un 1,1% debido a la disminución de las perspectivas de una reapertura rápida del estrecho. Analistas señalan que esta postura de Trump refuerza la postura agresiva de EE.UU. Frente a Irán, pese a las advertencias sobre el uso de armas nucleares. La situación sigue siendo un punto crítico en la región.

























