El Museo Nacional de Colombia enfrenta una purga cultural que incluye la retirada de al menos 30 obras relacionadas con la memoria histórica, la paz y la diversidad. Esta medida, ordenada por el gobierno de De la Espriella, afecta piezas que abordan temas como la violencia política contra el partido Unión Patriótica y el Acuerdo de Paz.

La decisión ha sido calificada como parte de una "contrarrevolución cultural" por parte del ministro Abelardo de la Espriella. Según fuentes del sector cultural, las obras retiradas incluyen esculturas y documentos que representan movimientos Lgbtiq+ y feministas, así como testimonios de víctimas de conflictos armados. La ministra de Cultura ha señalado que los lineamientos actuales prohíben el uso del museo como herramienta de adoctrinamiento político o para promover agendas gubernamentales.

Esta acción se enmarca en un contexto de tensión entre el Estado y sectores de la sociedad civil que defienden la preservación de la memoria histórica. La retirada de las obras ha generado debate en el ámbito cultural, con críticas sobre la pérdida de narrativas importantes para la identidad nacional. Mientras se espera una respuesta oficial del Museo Nacional, la situación refleja una confrontación entre la política y la conservación del patrimonio cultural.