El precio del cobre cayó a su nivel más bajo en once semanas en Londres, alcanzando los US$13.883 por tonelada. La caída se debe principalmente a la venta masiva de acciones tecnológicas, que ha generado incertidumbre en los mercados.
La disminución del cobre también refleja las dudas sobre las inversiones en inteligencia artificial, un sector clave para la demanda del metal. Además, la incertidumbre sobre los aranceles impuestos por EE.UU. Ha afectado la confianza de los inversores.
Este descenso sigue a una tendencia de baja en los precios del cobre, que ha estado en marcha durante varios meses. La situación ha generado preocupación entre los analistas, quienes señalan que la combinación de factores económicos y políticos podría prolongar la presión sobre el metal. La demanda global sigue siendo un factor clave, pero la volatilidad en los mercados financieros ha complicado la proyección de precios a corto plazo.



























