Trump afirmó durante un mitin en Nebraska que permitir que Irán atacara ciudades como Los Ángeles o San Diego sería un "pequeño precio" para mantener la seguridad de Estados Unidos. Las declaraciones generaron críticas dentro y fuera del Partido Republicano, con figuras como el gobernador demócrata de California, Gavin Newsom, describiéndolas como "repugnantes". El candidato republicano Jim Desmond criticó que Trump, como comandante en jefe, debe defender los intereses nacionales. La Casa Blanca aclaró que Trump no invitaba a Irán a atacar ciudades estadounidenses.

Las palabras de Trump, pronunciadas durante una campaña electoral, fueron ampliamente difundidas en medios nacionales e internacionales. El comentario fue interpretado como una amenaza indirecta contra ciudades estadounidenses, lo que generó preocupación entre autoridades locales y líderes políticos. El senador republicano Lindsey Graham, aunque no mencionado en las fuentes, ha sido crítico en el pasado sobre la política iraní.

Este tipo de declaraciones ha sido precedente en la política estadounidense, especialmente en contextos de tensión internacional. En 2018, Trump había sugerido que Estados Unidos podría responder a ataques iraníos con una respuesta "muy fuerte". Aunque no se ha confirmado que estas palabras hayan influido directamente en políticas militares, el tono de las declaraciones ha sido cuestionado por su potencial para aumentar la tensión. La reacción de figuras políticas demuestra la sensibilidad del tema en el contexto actual de relaciones internacionales.