El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que retirará la prohibición de exportación de diésel, tras la decisión del Grupo de los Siete (G7) de liberar hasta 100 millones de barriles de petróleo y gasóleo. La medida, adoptada el viernes, busca aliviar la tensión en los precios del combustible, que han subido en un contexto de crisis energética global.

Trump había amenazado con prohibir las exportaciones de diésel, argumentando que era necesario para garantizar el abastecimiento interno. Sin embargo, la presión ejercida por su administración llevó al G7 a tomar la decisión de liberar las reservas. La medida incluye tanto petróleo crudo como diésel, lo que permitirá a los países miembros reducir la escasez y estabilizar los precios.

La decisión del G7 se tomó tras una campaña intensa de presión por parte del gobierno estadounidense. Trump había pedido directamente a los líderes del bloque liberar las reservas, argumentando que era una forma de proteger la economía norteamericana. La medida se enmarca en un contexto de creciente inestabilidad en los mercados energéticos, con precios récord en el diésel, que abastece gran parte de la economía moderna.

La prohibición de exportación de diésel había sido una de las medidas más polémicas de la administración Trump, que buscaba reducir la dependencia del petróleo extranjero. Sin embargo, la decisión del G7 refleja la complejidad de la política energética internacional, donde las decisiones de un país pueden tener impactos globales. La medida de liberación de reservas representa un equilibrio entre la necesidad de estabilizar los precios y la protección de los intereses nacionales.