En Venezuela, ocho equipos de rugby penitenciario, cuatro masculinos y cuatro femeninos, se enfrentaron en un evento deportivo organizado como parte de un programa de resocialización. La actividad, supervisada por militares y policías, tuvo lugar en una instalación penitenciaria y fue acompañada por vítores de los espectadores presentes.

Este tipo de eventos busca fomentar la disciplina y la reintegración social entre los reclusos. El rugby, como deporte, requiere trabajo en equipo, respeto por las reglas y una mentalidad positiva, lo cual se considera útil para la rehabilitación. La participación femenina en los equipos refleja un esfuerzo por incluir a más personas en las actividades recreativas dentro del sistema penitenciario.

El programa deportivo forma parte de iniciativas más amplias en Venezuela para mejorar las condiciones de vida en las cárceles y reducir la violencia. Aunque no se han reportado incidentes durante el evento, la presencia de autoridades militares y policiales subraya la importancia dada a la seguridad durante estas actividades. El rugby penitenciario sigue siendo una novedad en el contexto caribeño, pero ha ganado popularidad en varios países de la región como herramienta de rehabilitación.