Un jet privado se estrelló en la zona residencial de Palm Beach, Florida, el 1 de noviembre, causando la muerte de las nueve personas a bordo. El avión, un Learjet 60, salió de Austin, Texas, rumbo a las Bahamas. Entre las víctimas figuran el empresario Adam Robinson, su esposa Helen, sus dos hijos, la niñera colombiana Ana María Cetina, y los dos tripulantes, incluyendo a la copiloto Natalia Gadeia Figueiras, de 20 años.
El avión reportó hielo y turbulencia antes de perder el control en vuelo. Las autoridades confirmaron que el impacto fue violento, dejando un crater en llamas en el área. La niñera, considerada parte de la familia Robinson, cuidaba a los dos niños que también fallecieron. Los cuerpos de las víctimas fueron identificados por familiares y autoridades locales.
Este accidente es el segundo en la región en menos de un mes. El primero ocurrió en octubre, cuando un avión se estrelló en el estado de Georgia, causando cinco muertes. En ambos casos, se investiga si factores meteorológicos o errores humanos contribuyeron al desastre. Las autoridades continúan revisando las cajas negras del jet para determinar las causas exactas del accidente.
























