Los estadounidenses acuden a las urnas este martes 3 de noviembre para las elecciones de medio mandato, que marcan un punto de inflexión en la carrera política del presidente Donald Trump. Más de 250 millones de ciudadanos están llamados a renovar la Cámara de Representantes y un tercio del Senado, en una jornada que pondrá a prueba el respaldo a Trump y definirá el equilibrio de poderes en el Congreso durante los dos últimos años de su mandato.

El Departamento de Justicia anunció cargos contra 63 personas, incluidos ciudadanos latinoamericanos, por presuntos delitos como votación ilegal y declaraciones falsas sobre la ciudadanía. Estas acusaciones, presentadas días antes de las elecciones, reflejan la tensión en torno a la legitimidad del proceso electoral. Aunque Trump ha insistido en que Estados Unidos tiene «control total» sobre Venezuela y ha logrado «el 50 % del petróleo mundial», su campaña enfrenta críticas por la polarización y la desconfianza en las instituciones.

Las elecciones de medio término son vistas como una oportunidad para el Partido Demócrata de recuperar el control de la Cámara de Representantes, lo que podría limitar la capacidad de Trump para impulsar su agenda. Analistas señalan que el resultado podría marcar el fin de la mayoría republicana en el Congreso, lo que tendría implicaciones profundas en la política nacional. Mientras tanto, Trump ha restado importancia a los riesgos de una reanudación de la guerra con Irán, defendiendo la posibilidad de un acuerdo diplomático.

Este momento representa un desafío para Trump, cuya popularidad ha fluctuado en los últimos meses. La jornada electoral no solo define el futuro del Congreso, sino también el rumbo de la política estadounidense en los próximos años.