Delcy Rodríguez, presidenta encargada de Venezuela, prometió durante su intervención en la Asamblea General de las Naciones Unidas que su país celebrará elecciones con condiciones de igualdad para todos. Esta declaración contrasta con su participación de 2019, cuando su discurso fue más enfocado en la retórica revolucionaria. En esta ocasión, su mensaje se centró en una posible transformación democrática y en un acercamiento con Estados Unidos.
Rodríguez no mencionó públicamente al presidente Nicolás Maduro ni a Hugo Chávez durante su discurso, un cambio que algunos analistas interpretan como una estrategia para presentarse como una figura independiente. Esta decisión refleja un intento de redefinir la imagen del régimen en el escenario internacional.
Aunque se habló de una transición hacia una "democracia plena", no se dio una fecha concreta para las elecciones. La mandataria aseguró que habrá garantías para todas las fuerzas políticas, aunque la ausencia de un horizonte temporal ha generado especulaciones sobre la verdadera intención detrás de esta promesa.
La intervención de Rodríguez fue breve pero significativa, marcando un cambio en la narrativa del gobierno venezolano ante la comunidad internacional.





















