La presidenta mexicana, Andrés Manuel López Obrador, ha respaldado públicamente al candidato brasileño Luiz Inácio Lula da Silva antes de las elecciones presidenciales en Brasil, en un contexto de creciente influencia de movimientos conservadores en América Latina. Esta alianza se produce mientras México revisa su relación comercial con Brasil y busca diversificar sus alianzas en el continente.
La decisión de Sheinbaum se da en un momento en que el Partido de los Trabajadores (PT) brasileño solicita al Supremo Tribunal Federal (STF) la apertura de un inquérito para investigar posibles interferencias extranjeras en las elecciones. Aunque Lula no ha sido directamente acusado, su postulación ha generado controversia, especialmente por su discurso sobre soberanía y la postura de su rival, Flávio Bolsonaro.
Mientras tanto, Lula ha estado ausente del país durante más de 23 días en 2026, en una serie de viajes internacionales, incluyendo su participación en la Asamblea General de las Naciones Unidas. Durante su discurso, fue calificado como "estadista" por una embajadora brasileña, lo que refleja la complejidad de su imagen en el escenario internacional.
La elección brasileña se ha convertido en un punto de debate no solo nacional, sino también regional, con implicaciones para la política latinoamericana. La postura de Lula y la alianza con Sheinbaum marcan una tendencia hacia la izquierda en un contexto de creciente polarización.


























