El presidente colombiano Abelardo de la Espriella anunció la apertura de una embajada en Jerusalén, decisión que ha generado fuertes reacciones en el país. Esta medida, tomada bajo su nuevo gobierno de derecha, marca un cambio en la política exterior de Colombia, que ahora busca reestablecer relaciones con Israel. La apertura de la embajada se realizó en la zona oeste de la ciudad, en un acto que fue ampliamente cubierto por los medios locales y regionales.
Mientras tanto, las calles de varias ciudades colombianas se llenaron de manifestantes que se oponen a las políticas del nuevo gobierno. Protestas masivas se registraron en Bogotá, Medellín y Cali, donde ciudadanos denuncian la decisión del presidente de restablecer lazos con Israel. Los manifestantes exigen una política exterior más alineada con los valores sociales y humanitarios que ha defendido Colombia en el pasado. Las protestas se han caracterizado por una participación activa de organizaciones de derechos humanos y movimientos sociales.
La decisión de abrir una embajada en Jerusalén se da en un contexto internacional complejo, donde la cuestión palestina sigue siendo un tema de debate. Colombia, bajo la administración anterior, había cortado relaciones con Israel en 2021, una medida que fue criticada por varios países y organizaciones internacionales. La nueva postura del gobierno colombiano ha sido vista como una ruptura con esa política, lo que ha generado controversia tanto dentro como fuera del país. La situación refleja un desgaste en la confianza entre la población y el gobierno, lo que podría tener consecuencias en las próximas elecciones.





























