Los argentinos están recurriendo cada vez más a la inteligencia artificial para buscar diagnósticos antes que a médicos. Según un estudio reciente, más de 100.000 usuarios consultan a ChatGPT para analizar sus síntomas. La tendencia ha crecido en los últimos meses, especialmente tras la pandemia, cuando la gente buscó alternativas para acceder a información médica.

Muchos usuarios confían en la IA para obtener respuestas rápidas y gratuitas. Sin embargo, esto ha generado preocupación entre profesionales de la salud. Algunos médicos alertan sobre los riesgos de depender de herramientas no reguladas para diagnosticar enfermedades. En algunos casos, los usuarios reciben respuestas ambiguas o incluso incorrectas, lo que puede retrasar el tratamiento adecuado.

La situación ha generado debate sobre la responsabilidad de los desarrolladores de IA y la necesidad de regulación. Aunque ChatGPT no se considera un sustituto de la atención médica, su uso masivo plantea nuevas implicaciones para el sistema de salud. Los expertos recomiendan que la IA sea una herramienta complementaria, no un reemplazo.

La dependencia de la IA para diagnósticos personales refleja un cambio en el comportamiento de la población. A medida que la tecnología avanza, la interacción entre usuarios y sistemas de inteligencia artificial sigue expandiéndose, con implicaciones que aún no están completamente claras.