Brasil abrió los centros de votación a nivel nacional el 2 de octubre para celebrar las elecciones presidenciales. La jornada electoral se extendió durante todo el día, permitiendo a los ciudadanos ejercer su derecho al voto en más de 140.000 mesas distribuidas en todas las regiones del país.
La elección fue convocada tras la renuncia del presidente Jair Bolsonaro, quien dejó el cargo el 10 de noviembre de 2022. Esta elección representa la primera en la historia del país en no tener un candidato del Partido de la República, que tradicionalmente ha dominado la política brasileña.
Las elecciones presidenciales de 2022 marcan un cambio significativo en el escenario político brasileño. La participación ciudadana fue estimada en un 60 por ciento, lo que representa un aumento con respecto a las elecciones anteriores. El voto en blanco y nulo también registró un incremento, reflejando una creciente desconfianza en los candidatos oficiales.
La elección fue un momento clave para la transición de poder en un país que enfrenta desafíos económicos y sociales. La victoria del candidato del Partido de los Trabajadores, Luiz Inácio Lula da Silva, marcó el retorno de un líder político que había sido condenado y luego absuelto en 2021.





























