Trump promueve una inversión de 2.000 millones de dólares en un nuevo programa de misiles para mantener la ventaja tecnológica frente a China. El JATM, también llamado AIM-260, está cerca de entrar en producción y será uno de los misiles aire-aire más avanzados del arsenal estadounidense. Esta decisión forma parte de una estrategia más amplia para mantener la supremacía militar en un contexto de creciente competencia con China.

Mientras, el presidente rechaza llamados a regular la inteligencia artificial, considerando que una regulación fuerte podría retrasar el desarrollo tecnológico. Esta postura contrasta con las advertencias de empresas como Anthropic y OpenAI, que han planteado riesgos asociados al avance rápido de la IA. Trump argumenta que la competencia con China exige una postura más agresiva en tecnología.

La decisión refleja una visión estratégica que prioriza el dominio tecnológico sobre la regulación. En un contexto de tensión internacional, el gobierno estadounidense busca mantener su liderazgo en áreas críticas como la defensa y la inteligencia artificial. Esta postura podría tener implicaciones a largo plazo en la geopolítica global.