Las tasas hipotecarias en Estados Unidos han subido por cuarta semana consecutiva, alcanzando el 6,95% para préstamos a 30 años, su nivel más alto desde enero de 2025. Esta tendencia refleja una continuidad en la subida de los intereses, que ha afectado significativamente al mercado inmobiliario. Los compradores enfrentan mayores costos de financiación, lo que limita su capacidad para adquirir viviendas. La asequibilidad de las viviendas sigue en declive, lo que contribuye a la estancación del mercado. Los analistas señalan que la presión inflacionaria y la política monetaria del Banco Central estadounidense son factores clave en esta evolución. Aunque no se han reportado caídas en la demanda, la incertidumbre persiste sobre el impacto a largo plazo en la economía residencial.