El sismo del 10 de agosto afectó gravemente el mercado inmobiliario en Colombia. Según Camacol, 138.896 viviendas quedaron dañadas. La organización advierte que las regiones más golpeadas necesitarán duplicar su capacidad de construcción para atender la reconstrucción y la demanda normal.

El terremoto, de magnitud 7,3 en la escala de Richter, ocurrió en la región de Nariño, al sur del país. La zona fue la más afectada, con un alto porcentaje de viviendas dañadas o destruidas. En algunos municipios, más del 60% de los hogares sufrieron daños.

Este evento agrega presión al mercado inmobiliario ya débil en Colombia. La crisis económica y la inflación han reducido la capacidad adquisitiva de los ciudadanos. La reconstrucción de las viviendas afectadas podría retrasar proyectos de construcción y aumentar los precios en el mercado.

La situación exige una respuesta rápida por parte del gobierno y de las instituciones locales. Camacol ha llamado la atención sobre la necesidad de una estrategia clara para la reconstrucción. La comunidad inmobiliaria espera que las autoridades prioricen la ayuda a las familias afectadas.