Lula da Silva ganó las elecciones presidenciales de Brasil en la segunda vuelta, obteniendo el 51,79% de los votos frente al 48,21% de Flávio Bolsonaro. Lula había perdido la primera ronda, pero logró una remontada histórica. La victoria de Lula marcó un cambio significativo en la política brasileña.
Los mercados financieros anticiparon fuertes caídas en las acciones y en el real brasileño tras la victoria de Lula. Los inversores que habían apoyado a Bolsonaro se vieron sorprendidos por el resultado. La estabilidad económica se volvió un tema central en las últimas semanas.
La victoria de Lula fue celebrada por partidos de izquierda como el Frente Amplio y Podemos en España, quienes la presentaron como un ejemplo para combatir a la ultraderecha. El presidente español, Pedro Sánchez, felicitó a Lula y afirmó que "la remontada del progresismo global acaba de comenzar".
La Unión Europea también felicitó a Lula, con el presidente del Consejo Europeo, António Costa, destacando que "el pueblo brasileño ha hablado". La UE ya mantuvo una conversación telefónica con Lula tras el resultado.
La elección fue seguida por miles de brasileños que celebraron la histórica victoria de Lula. La campaña electoral fue marcada por una fuerte polarización, con Lula defendiendo políticas sociales y Bolsonaro promoviendo una agenda conservadora. La elección reflejó el deseo del pueblo brasileño por un cambio político.




















