La segunda vuelta presidencial en Brasil se desarrolla con normalidad pese a las lluvias que afectaron varios estados. Flávio Bolsonaro obtiene un 51 % de los votos válidos, mientras que Luiz Inácio Lula da Silva alcanza el 49 %. Ambos candidatos permanecen en empate técnico debido al margen de error en el conteo.

El proceso electoral se lleva a cabo en un contexto de alta polarización. La elección se caracteriza por una disputa intensa entre los dos principales candidatos, con una diferencia mínima en los resultados. El Ministerio de Justicia y Seguridad Pública reporta 58 incidentes durante la jornada electoral, incluyendo tres detenciones, diez denuncias por mala conducta, dos bloqueos de carreteras y once personas llevadas a la comisaría.

Esta elección representa un momento crucial para el futuro político y económico del país. Lula da Silva defiende la soberanía nacional, mientras que Bolsonaro exige un cambio de rumbo. El resultado definirá la dirección del país durante los próximos años. La elección también tiene implicaciones internacionales, afectando intereses españoles en sectores como banca, energía y telecomunicaciones.