Delcy Rodríguez, presidenta encargada de Venezuela, anunció cambios en el Ministerio de Relaciones Exteriores y Comercio internacional. Designó a Oliver Blanco como nuevo canciller, quien había ocupado el cargo de viceministro para Europa y Norteamérica. Esta decisión forma parte de una reorganización del equipo diplomático, según informó Prensa Latina.
Rodríguez también prometió elecciones con un tribunal electoral reformado, asegurando una participación "justa" para todos los involucrados. Sin embargo, no especificó fechas para estas elecciones. Mientras tanto, la opositora María Corina Machado regresó a Venezuela y habló a la prensa sobre la necesidad de una transición democrática.
La oposición continúa presionando por elecciones libres y una renovación institucional. Machado respaldó el proceso de transición liderado por Estados Unidos, aunque no se ha logrado un acuerdo nacional. En paralelo, organizaciones como Provea denuncian la persistencia de prácticas arbitrarias, incluyendo detenciones sin orden judicial.
A pesar de promesas de liberación de presos políticos, más de 300 personas siguen encarceladas. Entre ellos se encuentra Óscar Alejandro Caamaño Valero, un ciudadano español condenado a treinta años por el caso Paramacay. Su familia denuncia irregularidades judiciales y problemas de salud.
La situación refleja una tensión entre el gobierno y la oposición, con la primera parte promoviendo reformas institucionales y la segunda exigiendo transparencia y libertades civiles. La comunidad internacional sigue observando de cerca los movimientos en Venezuela.

















