Con la mitad de los votos escrutados, el bloque de Netanyahu proyecta 56 escaños frente a 48 de la oposición, según informes de medios israelíes. La elección, que se celebró el miércoles, ha dejado al país en punto muerto, sin mayoría suficiente para formar gobierno. Aunque Netanyahu sigue siendo el líder más votado, no ha conseguido la mayoría absoluta necesaria para gobernar sin negociación.
El recuento de los últimos votos ha mostrado que Netanyahu mantiene su ventaja, aunque con un margen menor del esperado. Según fuentes del diario *La República*, el bloque de Netanyahu proyecta 54 escaños, mientras que el de Eisenkot obtiene 47. Los medios destacan que el voto árabe-israelí ha irrumpido con fuerza, lo que podría convertirse en una clave para la formación del gobierno.
La elección ha sido marcada por la incertidumbre, ya que ningún bloque tiene una vía clara para formar gobierno. El presidente de Israel, Isaac Herzog, ha anunciado que consultará a los partidos y encargará la formación de gobierno al candidato a primer ministro que considere mejor situado para lograrlo. Aunque Netanyahu sigue siendo el candidato más votado, su situación no es tan clara como se esperaba.
El contexto de las elecciones se sitúa en un país polarizado, donde el partido de Netanyahu ha perdido terreno tras años de controversia política y crisis económicas. La oposición, liderada por Eisenkot, ha intentado aprovechar este momento para lanzar un nuevo gobierno, pero la complejidad de la situación ha prolongado el proceso de formación del gobierno. La elección ha abierto una nueva fase de negociaciones, que podrían durar semanas.



















