Una empresa estadounidense ofrece 1.000 dólares anuales a los residentes de De Soto para evitar la construcción de un centro de datos en la zona. La iniciativa busca reducir la oposición local a la instalación, que ha generado descontento entre los habitantes.

La empresa, cuya identidad no se especifica en la información disponible, propone el pago como compensación por el impacto potencial de la construcción en la comunidad. Los residentes han expresado preocupación por el aumento de la actividad industrial y los efectos en el entorno local.

La propuesta surge en un contexto donde la expansión de centros de datos ha enfrentado resistencia en varias localidades del país. La decisión de la empresa refleja una estrategia para mitigar las críticas y facilitar la aprobación de la infraestructura. La situación sigue en análisis, sin que se haya anunciado una decisión final sobre la construcción.