Trump calificó su encuentro con el presidente chino, Xi Jinping, en la Casa Blanca como «gran reunión», en un contexto de tensiones entre Washington y Pekín. La cita, que duró dos días, abarcó temas como inteligencia artificial, Taiwán y comercio. Aunque Trump destacó el resultado positivo, analistas señalan que las relaciones entre ambos países siguen marcadas por desacuerdos.
Durante la visita, Trump organizó una cena de honor en la que invitó a dos empresarios taiwaneses, algo que generó controversia. A pesar de esto, el mandatario estadounidense insistió en la productividad del encuentro. Por otro lado, el viceministro cubano Carlos Fernández de Cossío negó cualquier avance en las negociaciones con Estados Unidos, contradiciendo a Trump, quien había afirmado en la ONU que se habían logrado progresos.
La tensión entre Estados Unidos y China persiste, con desacuerdos en múltiples frentes. Mientras Trump celebra el encuentro, la realidad muestra que las relaciones bilaterales siguen complejas. La visita de Xi a Washington representa un momento clave en las relaciones entre las dos potencias globales.
























