Los centros de datos, clave en el funcionamiento de la inteligencia artificial, representaron el 1,9% de la demanda eléctrica mundial en 2025, según BloombergNEF. Esta cifra podría duplicarse hacia 2030, lo que ha generado preocupación en organismos internacionales. La ONU ha pedido a las empresas de tecnología reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero, destacando el impacto ambiental del crecimiento del sector.

La dependencia de la energía para operar estos centros de datos ha aumentado con el uso masivo de la IA en diversos sectores. La ONU advierte que, sin medidas efectivas, el aumento del consumo energético podría agravar el cambio climático. Las empresas han sido instadas a adoptar estrategias sostenibles, como la optimización de recursos y el uso de energías renovables.

La situación ha generado debates sobre la responsabilidad de las grandes corporaciones tecnológicas en la lucha contra el calentamiento global. Aunque no hay un marco legal obligatorio, la presión internacional se intensifica. La ONU continúa monitoreando el impacto ambiental de la IA y busca alianzas para fomentar prácticas más responsables en el sector.