Mujeres migrantes en Estados Unidos enfrentan un dilema complejo: el acceso al aborto se vuelve más difícil debido a las restricciones legales y la amenaza de deportación por parte de la Agencia de Control de Inmigración (ICE). Según una entrevista publicada por *El Espectador*, la situación ha generado un impacto significativo en los derechos sexuales y reproductivos de estas mujeres.

La entrevistada, Megan Jeyifo, explica que muchas mujeres migrantes temen acudir a centros de salud para realizar un aborto por miedo a ser descubiertas por autoridades migratorias. Esta preocupación se intensifica en estados donde las leyes sobre el aborto son más estrictas.

Además, la falta de acceso a servicios de salud reproductiva en áreas rurales o en zonas con alta movilidad migratoria complica aún más la situación. Las mujeres migrantes, a menudo en situaciones vulnerables, enfrentan desafíos adicionales para tomar decisiones sobre su cuerpo.

La entrevista destaca la necesidad de políticas que garanticen el acceso a la salud reproductiva sin discriminación, independientemente del estatus migratorio.