Lula da Silva, ex-presidente brasileño, enfrentará en la segunda vuelta electoral del 25 de octubre al ultraconservador Flávio Bolsonaro. Según los resultados de la primera ronda, Bolsonaro obtuvo el 47,03% de los votos, mientras que Lula logró el 45,16%. La diferencia de dos puntos porcentuales define una competencia muy reñida, con el voto de los abstencionistas clave para decidir el destino del país.

Lula confía en el apoyo de los 33 millones de brasileños que no votaron en la primera ronda. El exmandatario busca movilizar a este sector para reducir la ventaja de Bolsonaro, quien se ha consolidado como líder de la derecha en el país. Por su parte, Bolsonaro necesita consolidar el voto de su base y captar apoyos de candidatos que no lograron pasar a la segunda ronda.

La derecha ha ganado fuerza en el Congreso y en las gubernaturas tras la primera vuelta. El clan Bolsonaro, incluyendo a Michelle y Carlos Bolsonaro, ha obtenido victorias electorales significativas. Flávio Bolsonaro, hijo del ex-presidente Jair Bolsonaro, se prepara para la confrontación directa con Lula, mientras que otros candidatos de derecha también han logrado escaños en la Cámara de Diputados.

La elección podría definir el rumbo económico de Brasil. Según Oxford Economics, si Bolsonaro gana, se espera una reducción de la inflación y tasas más bajas. Sin embargo, el resultado final dependerá de la capacidad de ambos candidatos para convencer a los votantes en una campaña considerada abierta y difícil de predecir.